Luigi nació en Triana, a la edad de año y medio. Sobrino nieto del gran Luigi Candeli, pronto tuvo que emplearse para sacar adelante a toda su familia. Padre, madre, abuela, tío abuelo… quedaron a su cargo y la tierna infancia le enseñó que la vida puede ser un gran marrón.
La de Luigi lo fue. Y todavía. Anecdótica, hipocondríaca, colérica. Esperpéntica, díscola, jeroglífica. Anacrónica, epiléptica, fantástica:
Un marrón de proporciones esdrújulas.
Muchas fueron las andanzas que libró para salir a flote. ¿A flote..? Como la góndola que según el archivo histórico de protocolos notariales de Sevilla fundó a la ribera del Guadalquivir, convirtiéndole con todos los honores en el primer y único gondoliero di Triana. Seductor como pocos, apuesto como ninguno y varonil como cualquier otro.
Pero sobre todo entusiasta devorador/comedor de marrones
¿Qué es la vida? Preguntó Segismundo desde su celda
Ahora il gondoliero responde desde Triana:
Ni frenesí
ni ilusión
ni sombra
ni ficción.
Entre marrón y marrón,
entre Marisol y Calderón,
la vida es …
… una góndola

CRÍTICAS
"Un talante abierto del montaje y una capacidad para la improvisación están haciendo de este trabajo una inmejorable oportunidad para pasar una velada más que divertida"
Carolina Ramos, ABC, 12/2001
"A medio camino entre el showman y el payaso, Marcelo Casas divierte a los espectadores con este trabajo lleno de buen humor"
Ana García, Diario de Sevilla, 12/01/2001
"Se trató de un cierre de lujo que estuvo protagonizado por el sevillano Marcelo Casas. Éste puso en escena la obra “Il Gondoliero di Triana” la más divertida de cuantas se han visto en este ciclo. Y es que este actor derrochó energía, buena pata y sobre todo salero"
A.R. de Ideal de Úbeda, 18/12/2002
"El actor Marcelo Casas aproxima humor y belleza a Santander. Il Gondoliero di Triana es un montaje de teatro del absurdo, gestual y textual, sencillo de infraestructura, donde se demuestra la valía del protagonista que lleva cinco éxitos prolongados por todo el país. Un humor realizado sobre la base de la reflexión y la belleza casi onírica"
Lara García, Alerta de Santander, 28/07/2004
Marrón glasé del bueno en la Fundición
La falta de espacios teatrales en nuestra ciudad hacen que las salas independientes como La Fundición acojan espectáculos que, en principio, no fueron creados para una un teatro a la italiana sino para otros formatos que facilitan más la unión del público con el intérprete permitiéndo así una mejor relación entre un monologuista y unos espectadores en posturas más relajadas.
Il gondoliero de Triana es un excelente espectáculo de café-teatro interpretado por un soberbio actor, Marcelo Casas.
Gratísima sorpresa al descubrir a este intérprete que posee todas las enseñanzas del duro contacto con el respetable en sus experiencias con anteriores montajes.
Dotado de una fortísima vis cómica y una nada desdeñable poderosa voz, Marcelo Casas se come él solito el enorme marrón (la obra va de marrones) de divertir durante una hora y cuarto a un público que se pone en sus manos desde los primeros minutos.
Dirigida por el también actor Cesáreo Estébanez y Paloma Voselle, Il gondoliero de Triana ofrece el máximo de lo que se puede esperar de una obra llena de un gran sentido del humor trufado de un ingenioso esquema del absurdo que hace que los familiares del gondoliero nazcan cuando quieran, dando lugar a las más divertidas situaciones, sobre todo, cuando a una bisabuela le da por venir al mundo ya crecidita, con más de ochenta años, vestidita de negro y con toda la mala leche propia de una italiana de raza.
Los gags están muy bien enhebrados aunque, a veces, se nota algo forzada su hilazón. Pero Marcelo Casas no pretende hacernos pensar sino que lo pasemos bien y esto último lo consigue con creces.
J. Javier Paisano, Diario de Sevilla, 03/03/06 |